La Paloma Mensajera, no esta de acuerdo con agarrársela contra el pueblo, pero hay cosas que se tienen que decir
El estremecedor silencio de un pueblo
Hace un tiempo Ramón escribió una editorial titulada: “Indulto social al genocidio”, hoy después de unos años poco ha cambiado, Olavarría sigue siendo la cuna del olvido y el perdón social.
El olvido es una forma de perdonar, y Olavarría manifiesta el perdón cada 24 de marzo. dicen l@s que dicen que saben que la memoria colectiva es implacable. Dicen l@s que dicen que saben que las manifestaciones sociales son el claro reflejo de los reclamos del pueblo, aquel pueblo que camina por la calle, aquel que es capaz de llenar una peatonal, el parque Mitre en año nuevo, o un corso oficialista, pero que es incapaz de llenar una plaza para recordar la desaparición forzada de 30 000 amig@s, curas, doctores y doctoras, obreros, abogad@s, estudiantes, monjas, madres y padres; que dieron la vida por ese otro mundo mejor.
Nos resistimos a desperdiciar un día feriado de sol, para recordad a todas esas personas que sufrieron torturas, raptos, maltratos y robo de sus hijos. Cada 24 de Marzo en Olavarría nos demuestra que para nosotr@s todas esas cosas quedaron atrás, que la lucha es de otr@s, que nos importa un carajo lo que ell@s sufrieron. Y la responsabilidad -duela a quien le duela- es solamente nuestra, de esta sociedad que es incapaz de sentir en lo más hondo de sus ser, cualquier sentimiento de angustia por la desaparición y sufrimiento de 30 000 personas, y que nos importa muy poco sus familias que aun hoy buscan verdad y justicia para sus seres queridos. Y aunque la desaparición de Jorge Julio López vuelve el tema todavía mas actual, nos escuchamos en la idea falsa, pero conscientemente instalada, de que todo ello pertenece al pasado. “un pueblo que olvida su historia esta destinado a repetirla” dice una frase celebre pero cierta, desde este lugar no proponemos quedar atrapados en el pasado, vivir recordando eternamente, simplemente pretendemos que sepamos rescatar aquellos valores que puedan llevarnos hacia un mundo mas armónico y justo, y tener presente aquellos nefastos hechos que no queremos que se repitan jamas.
Siempre me llamo la atención ver cientos de pibes/as vestidos con las remeras, mochilas y gorras, buzos y vinchas del Che Guevara, ¿donde estuvieron tod@s ell@s el 24 de Marzo? No entendieron que llevar la figura de un revolucionario no es solamente una cuestión de estética, si no que acarrea ciertos compromisos morales; ¿donde están todas las personas que asistieron a las marchas por la inseguridad? ¿Porque no se manifestaron para recordar la época mas insegura de la Argentina?
Somos responsables cada un@ de nosotr@s, como individuos, y cada una de las instituciones que forman el colectivo, de la escasez de concurrencia a la marcha por la memoria, la verdad y la justicia: los sindicatos, por no llamar a la movilización a sus trabajadores/as; las escuelas, porque obligan a sus estudiantes a participar de desfiles oficialistas, pero no convocan a marchas por la memoria; y las iglesias, de todos los credos, por no congregar a sus fieles a manifestar su adhesión a la causa de la justicia y la verdad.
Nadie esta en condiciones de obligar a alguien a que vaya a algún lado, solamente decimos que cada un@ de l@s que no concurrieron, por pereza, desinterés o porque le quedaba lejos, es en parte cómplice del silencio. Y del silencio deriva la complicidad. En esta democracia cada quien hace lo que quiere, cada subjetividad es responsable de sus propios actos, y también es responsable de los mensajes que da, y nostr@s el 24 de marzo le dijimos a los genocidas que ya nos olvidamos de todo, que los derechos humanos en esta ciudad prescriben a los 30 años. Quienes cometieron las vejaciones mas atroces en nuestro país, encuentran en nuestra ciudad el “indulto social”, y esto es un escandalo.